MIRANDO ATRAS

Hace ya algo más de 48 horas finalizaba en Ginebra, Valle del Cauca, la versión 36 del famoso Festival de Música Andina Colombiana Mono Núñez; quiero en este blog expresar mi insatisfacción, la cual sé es la misma de muchos «amantes» de nuestras expresiones musicales más intimamente vinculadas con nuestra razón de ser colombianos de la zona andina, porque la comunidad ginebrina ha creado una cadena casi interminable de atropellos de todo tipo con quienes llegamos a esa cálida población vallecaucana.

Y los atropellos no son sólo económicos, que tal la desorganización de las calles, las cuales en el presente año se llenaron de cantinas a «cielo abierto» con estridentes sonidos, pobladas de jóvenes que en la mayoría de los casos creo aún no han podido disfrutar un sólo día de su cédula de ciudadanía, drogas, alcohol y sexo indiscriminado es lo que el «turista» puede ver cuando finalizan los eventos del festival y uno trata de llegar a casa.

En el día, altísimos costos (una jarrita de agua con el jugo de un limón $17.000 pesos) y en el sitio donde almorcé ese día solamente vendían agua con limón o…. más agua con limón, claro a ese precio para que pensar en vender algo más, pero lo peor de todo es que te la ofrecen con toda la diligencia posible dado que los visitantes llegan con sed… los precios, jamás están a la vista del usuario, la carta menos, no existen al menos en tiempo de festival.

Por lo tanto, creo que Ginebra necesita urgente un gobernante que propenda por los intereses de todos (los habitantes de siempre y de los que siempre vamos cada año),porque no podemos permitir que un pequeño grupo de ginebrinos hagan hasta lo imposible por terminar con este maravilloso evento musical que concita la Colombia andina durante cuatro días.

Pero la organización del Festival también tiene que poner su granito de arena, este año fue queja generalizada los incrementos en precios para la asistencia a cualquier evento, lo que me hace pensar que los artistas son usados para obtener beneficios económicos para la organización.

El evento al cual tantas personas asisten, el festival de la plaza, el cual siempre fue gratuito… pues ahora también tiene costos, además, exigen que cualquier bebida que se quiera consumir deba comprarse en el mismo evento, claro a los mismos precios elevados de todo en Ginebra durante el Festival…

Parece que el Festival Mono Núñez lo estuvieran convirtiendo en un evento para una inmensa minoría, aquella que dispone de dinero suficiente para poder asumir los altos costos, esos que los estudiantes, los jóvenes intérpretes y muchos adultos que gustan de la música andina colombiana no disponen para poder así disfrutar plenamente de la oferta musical del más importante evento de la música andina colombiana.

Es cierto que se tienen costos fijos y que son altos, pero igualmente el Festival Mono Núñez, como todos los demás Festivales y Concursos, tienen una alta responsabilidad social y por lo mismo, se deben proporcionar espacios para aquellos que no disponen de dinero puedan también acceder a muestras artísticas, con la calidad y comodidad de aquellas que son pagas, o mejor, privadas para una selecta e inmensa minoría. Es responsabilidad de los organizadores permitir que el patrimonio musical del país continúe siendo conocido por las generaciones venideras.

Diego Tabares

Editor blog albambuquero.

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