Totó la Momposina y Blas Emilio Ateorthúa, ganadores del Premio Nacional Vida y Obra 2011

Artículo publicado con información de www.mincultura.gov.co


La cantadora oriunda de Mompox y el compositor antioqueño recibieron, este jueves 24 de noviembre, de manos de la Ministra de Cultura, Mariana Garcés Córdoba, el  reconocimiento por los aportes culturales que, con sus creaciones, le han hecho al país.

El Premio Nacional de Vida y Obra del Ministerio de Cultura fue creado en el 2002 y representa el máximo galardón a la labor de aquellos creadores, investigadores o gestores culturales colombianos cuyo trabajo ha sobresalido en alguna de las expresiones culturales, en los ámbitos local, nacional e internacional y en ese sentido, haya contribuido de manera significativa al legado y enriquecimiento de los valores artísticos nacionales.

En la convocatoria de este año se presentaron 33 postulaciones de artistas e instituciones que trabajan en las áreas de literatura, música, gestión cultural, artes visuales y escénicas.
Para el jurado, compuesto por Jaime Abello Banfi, director general y cofundador de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano; Elvira Cuervo Jaramillo, Exministra de Cultura; y Carlos Angulo Galvis, exdirector de la Universidad de los Andes, los dos artistas “representan de manera óptima los valores de Colombia como país musical por su creatividad, rigor profesional, compromiso social y generosidad pedagógica. Ambos han logrado el aplauso del público y de sus colegas, tal vez más a nivel internacional que nacional, pues han llevado su obra –nuestra música- a muchos países”.

Artistas como Pablo Morillo Cajiao, reconocido por el proceso de restauración de la casona de Taminango en Nariño; el cineasta Luis Ospina, la fallecida artista plástica Lucy Tejada y la documentalista Marta Rodríguez han sido algunos  de los ganadores del premio en sus versiones anteriores.

Un premio a las cantadoras ancestrales

Fotografia de www.astarmusic.co.uk
Durante más de cinco décadas, Sonia Bazanta Vides, verdadero nombre de Totó la Momposina, ha llevado la música, las costumbres y el colorido colombiano de gira por el mundo. Países como Japón, Canadá, Inglaterra, Alemania, España, Finlandia, Escocia, Suiza, Estados Unidos, Francia e Italia han sido testigos del folclor nacional gracias a su voz potente que, acompañada de gaitas y tamboras, narra con ritmo las historias tradicionales de la costa Caribe colombiana.

“Este reconocimiento no es a mis cincuenta años de carrera artística; es un reconocimiento a la tradición de mi pueblo y sus cantadoras, que llevan más de 160 años conservando sus costumbres,  cantándole a la tierra, a la gente y a nuestros rituales”, dijo Totó la Momposina.

Ella encontró su sobrenombre artístico desde muy pequeña, cuando escuchaba el repique de los tambores y respondía con ritmo entonando las dos sílabas de su nombre artístico: Totó. Con el ritmo en la sangre y las ganas de continuar con las tradiciones de su tierra, decidió estudiar técnica vocal y música en el conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia, historia de la danza y organización de espectáculos en la Universidad de la Sorbona en París e historia del bolero en Cuba.

En su voz, temas como ‘Aguacero de mayo’, ‘La candela viva’, ‘Yo me llamo cumbia’ y ‘El pescador’ han sonado alrededor del mundo. Muestra de ello es la nominación que Totó obtuvo en los premios Grammy latino del año 2002 en la categoría de mejor álbum tropical, el premio Womex (The World Music Expo) en el 2006 y el premio Nuestra Tierra como mejor artista folclórica en el 2007. Hoy, Totó suma un reconocimiento más a su carrera: el Premio Nacional Vida y Obra otorgado por el Ministerio de Cultura.

‘La vida me empujó a ser compositor’: Atehortúa

El maestro Blas Emilio Ateorthúa nació en Santa Elena (Antioquia) el 22 de octubre de 1943. Inició sus estudios musicales en el Instituto de Bellas Artes de Medellín y gracias a su talento y dedicación logró una beca en Buenos Aires (Argentina) para realizar estudios avanzados de Composición y Orquestación en el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales del Instituto Torcuato Di Tella.

Fotografía de www.unabradio.com

“Creo que la vida me empujó a ser compositor. Por azar llegué a tocar violín en la emisora Radio Libertad de Medellín, cuyo director era el pianista español Carlos Arigita, quien en los intermedios presentaba varias piezas que compuse de manera empírica e intuitivamente. Él mismo me enseñó a orquestarlas con buenos resultados”, recuerda el maestro Ateorthúa al referirse a los inicios de su carrera.

Toda la dedicación y creatividad que el maestro les pone a sus composiciones sigue rindiendo frutos. Durante su carrera ha obtenido más de diez premios entre los que se destacan la Cruz de Oficial de la Orden del Mérito Civil del Rey Juan Carlos de España, la medalla del Centenario Natalicio de Bela Bartok de Hungría, el Premio a las Letras y las Artes Gobernación de Antioquia y la Condecoración del Congreso de la República de Colombia grado Cruz de Caballero.

Son muchos los momentos memorables de la vida del maestro. Sin embargo, hubo uno que siempre recuerda en primer lugar. “El 8 de marzo de 2009 en el hospital Pablo Tobón Uribe de Medellín me salvaron la vida con un trasplante de riñón. Como gratitud, en el hospital y durante mi recuperación, compuse la obra ‘Suit paisa’, en cinco movimientos. El primero dedicado al director del hospital, el segundo para los médicos que me trasplantaron, el tercero para las enfermeras, el cuarto para el personal de apoyo administrativo y paramédico, y el quinto a los pacientes del hospital. Allí mismo se estrenó la obra”.

Ateorthúa fue miembro del Consejo Interamericano de Música de la OEA y sus obras musicales son presentadas por orquestas sinfónicas y de cámara en Europa y toda América, incluidos Canadá y Estados Unidos; y desde el 2001 es director de la Cátedra Latinoamericana de Composición en la Fundación del Estado para las Orquestas Sinfónicas Juveniles de Venezuela, FESNOJIV.

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