LA IDENTIDAD DESDE LA ESCUELA

Quiero compartir con los lectores del blog un interesante artìculo que me ha enviado desde Bucaramanga, Colombia, Puno Ardila Amaya:

Hace unos años, buscábamos niños en la provincia Comunera que cantaran canciones de José A. Morales, y las profesoras, tranquilas y sin asco, insistían en que fueran rancheras, que “esas sí las cantan bien”. Ahora, después de gobiernos sucesivos con perfiles culturales bajos, y con todo el apoyo social, político y económico a esta apología de la violencia, impera la violencia y el mal gusto, y están a punto de declarar ‘La cruz de marihuana’ como segundo himno nacional. Dependiendo del estrato cultural de la escuela o el colegio, los niños aprenden a “amar” las rancheras norteñas, el “hip hop”, el “reguetón” o esa enorme variedad que ofrece la moda de canciones en inglés.

No se trata, como dice un comentarista insistentemente, en que yo quiera declarar al compositor de Pueblito Viejo como el único y el mejor, ni más faltaba; pero no queda bien ponerlo por debajo de artistas de moda, como Peter Manjarrés, por ejemplo, simplemente porque es lo único que ponen en la radio. Lo que se pide es respeto por la música que representa valores nacionales, en cuanto a la música misma, en cuanto a tradiciones (que no son milenarias, pero existen) y en cuanto a valores humanos, como orientación en busca de una identidad, tan difícil de definir en nuestro medio mestizo –musical y culturalmente hablando–.

Se trata de que en los colegios se enfoque a los estudiantes para definir elementos de identidad. Está bien que los muchachos sientan atracción por la música que los medios les embuten, pero los educadores deben estar ahí para orientar, y no para dejarlos ir al garete, únicamente para ser evaluados como “profes chéveres”. Muy buenos los festivales estudiantiles de la canción, pero ¿por qué en inglés?; ¿por qué la dependencia cultural?; ¿cuál segundo idioma? Fíjense que los estudiantes no son capaces con el español, porque en términos generales les queda grande, y en cambio sí andan alienados con el cuento de un “segundo idioma”, cuando no tienen claridad de un primero.

Claro, la falta de identidad no es solo culpa de los colegios, también es de los medios de comunicación; pero es en los colegios donde se tienen en las manos las riendas del “proceso educativo”. Entonces, a enseñar con responsabilidad, y a definir nuestra identidad como colombianos, no como mexicanos, ni norteamericanos. Si no nos gusta lo nuestro, tratemos de cambiarlo, no de copiar lo de afuera; y si definitivamente nos gusta más lo de afuera, pues, como dijo don Luis Serrano, “la puerta está abierta”.

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