RESEÑA HISTÓRICA DEL PARQUE ARQUEOLÓGICO DE SAN AGUSTÍN – HUILA.


El Parque Arqueológico de San Agustín es una muestra viva de las culturas prehispánicas que habitaron esta región de Colombia durante más de quince siglos

El parque arqueológico está localizado a 1.730 metros sobre el nivel del mar en inmediaciones del municipio de San Agustín, al sur del departamento del Huila. Se encuentra sobre el sector oriental del Macizo Colombiano, en la parte más alta del valle del río Magdalena, entre las cordilleras Central y Oriental.

Los complejos funerarios

El Parque Arqueológico de San Agustín está conformado por cuatro mesitas (mesitas A, B, C y D), el Alto del Lavapatas y el Bosque de las Estatuas, donde se pueden encontrar diversos vestigios arqueológicos, entre los que se destacan grandes figuras o estatuas talladas en piedra, muchas de las cuales hacen parte de conjuntos funerarios monumentales. Se trata de esculturas caracterizadas por diseños que combinan rasgos humanos y animales, cuya presencia e imponencia evoca lo ritual, la procreación, las transformaciones, el culto a los animales y a la muerte.


El carácter excepcional de estos complejos funerarios llevaría a que en 1993 el parque fuera declarado Monumento Nacional por el Consejo de Monumentos Nacionales, y en 1995 declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, reconociendo este sitio como testimonio único y excepcional de una civilización desaparecida.


La fuente de Lavapatas

La fuente ceremonial de Lavapatas es un conjunto de placas talladas sobre el lecho de la quebrada del mismo nombre. Los canales por donde corre el agua forman siluetas de lagartijas, serpientes y caen, a manera de fuente, a tres estanques. La función de la fuente debió relacionarse con cultos al agua y sus elementos asociados.

Quiénes habitaron y habitan hoy San Agustín

Aunque existen evidencias de ocupación humana desde el cuarto milenio a.C, las esculturas y complejos funerarios presentes en San Agustín se construyeron durante el período denominado por los arqueólogos como clásico o intermedio, entre el año 200 a.C. y el 800 d.C. aproximadamente. Las investigaciones arqueológicas realizadas en la región han señalado que se trataba de una sociedad cuyo principal medio de subsistencia era la agricultura, por lo que se destacan los sistemas de irrigación de agua y las terrazas para el cultivo.

Sin embargo, no sería esta sociedad la que vería y afrontaría la llegada de los españoles. Según las crónicas de la conquista, en la región se encontraban varios grupos indígenas: los Timaná, los Yalcones y los Paeces. Los enfrentamientos entre estos grupos y los conquistadores serían una de las causas de la disminución de la población indígena en la zona, a través de su explotación y desplazamiento a otras regiones.

Desde el siglo XVIII, importantes exploradores y científicos se han referido a este sitio arqueológico, entre ellos Francisco José de Caldas y Agustín Codazzi. Durante la primera mitad del siglo XX, diversos investigadores realizaron sus estudios en la zona: el antropólogo alemán Konrad Theodor Preuss (destacando también sus investigaciones en el Alto de las Piedras), el arqueólogo español José Pérez de Barradas, y los antropólogos colombianos Gregorio Hernández de Alba, Luis Duque Gómez y Julio Cesar Cubillos. En la mayoría de estos estudios se hace mención del estado de saqueo y destrucción en el que se encontraban muchas tumbas, estatuas y ajuares funerarios, debido al impacto de la guaquería y la búsqueda de oro que tuvo su auge a finales del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX. A pesar de las políticas y programas que se han implantado en cuanto al tema, la guaquería continúa representando un problema para el parque.

Respondiendo al fenómeno de guaquería y a la necesidad de proteger e investigar estos vestigios arqueológicos, en 1937 se inicia la creación del Parque Arqueológico Nacional de San Agustín, con la adquisición de algunos predios por parte del estado colombiano, donde fue hallada la mayor concentración de tumbas y estatuas. En 1941, a través del decreto 904, se establece formalmente esta reserva arqueológica.

En la actualidad el parque se inscribe en un contexto social particular, que se caracteriza por la presencia de múltiples actores sociales. Por ejemplo, las comunidades campesinas de algunas veredas de la zona, las comunidades indígenas yanacona, vecinas del parque, los artesanos y las agencias de turismo, entre otros. Estos grupos locales tienen diversas perspectivas e intereses con relación al manejo y la gestión del parque, y en este sentido se relacionan de maneras diferentes con este espacio de conservación del patrimonio arqueológico y con el ICANH, en tanto ente encargado de su conservación.

El Museo Arqueológico de San Agustín

En este museo se presenta un panorama general de la arqueología agustiniana y se ofrece un recorrido que exhibe vestigios relacionados con las distintas sociedades que habitaron la región: herramientas de piedra, cerámica, urnas funerarias y objetos orfebres que hicieron parte de su vida cotidiana y ritual.

El Parque Arqueológico de San Agustín, ubicado en el departamento del Huila, es el único lugar del mundo destacado por las quinientas imponentes estatuas en piedra talladas de acuerdo con la mitología de los escultores indígenas.

La mayor parte de las estatuas formó parte de la parafernalia fúnebre de los antiguos pobladores de esta región y estuvo relacionada con los ritos funerarios, con el poder espiritual de los muertos y con el mundo sobrenatural.

La monumentalidad de las estatuas y de las tumbas de piedra refleja, hoy en día, un complejo sistema de pensamiento de estas culturas desconocidas que entendían y explicaban el mundo a su manera, tallando el misterio e inmortalizándolo en las piedras.

Se sabe que fueron civilizaciones agrícolas. Por las estatuas de piedra, sarcófagos y tumbas se puede deducir que fueron pueblos de un grado de desarrollo muy alto que manifestaba sus creencias religiosas y mágicas a través de la escultura.

Las gigantescas estatuas fueron talladas en piedra según los principios de diseño, abstracción y simbolismo, manejo del volumen y de espacio que cualquier diseñador actual podría envidiarles.

De acuerdo con las investigaciones, el pueblo de San Agustín, presionado por agresivos invasores, fue obligado a dejar sus tierras y trasladarse hacia la Amazonía y el Orinoco. La desaparición ocurrió entre el 1300-1400 de nuestra era.


Fotografía de Diego Tabares

lineas.fotografia@gmail.com


Referencias:

Colombia travel.

Instituto Colombiano de Arqueología

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