EL PROMETEO DE ARENAS… SUFRE

Llevo muchos años pasando por la Avenida Circunvalar en mi carro. Siempre he visto, desde lejos relativamente, esa bellísima escultura del maestro Rodrigo Arenas Betancur, que todo el mundo llama “El Prometeo”, y que a decir verdad, como todas las suyas, son un orgullo para los pereiranos, que en todas las formas, amamos y respetamos el arte.

Alguien me dijo hace algunos meses, que el mural en cemento que acompaña el bronce como base, muestra un deterioro continuo, que anuncia un terrible acabamiento que parece irreversible.

Visité el mural para detallarlo minuciosamente y llegué a la conclusión de que tenía como compromiso moral con todos los pereiranos y colombianos, hacer una denuncia que le apunte a pensar en la necesidad de ponerle freno a esta lamentable situación, que de seguir así, nos va a ocasionar, por culpa de la desidia y la negligencia, la pérdida lamentable de tan bella obra de arte.

De todos es conocido el hecho que, cuando uno ve las cosas repetidamente, no presta atención a los detalles, de ahí que cientos y miles de pereiranos que pasan por ese sitio a diario, ese parque, esa avenida, no tengan idea de que esa hermosísima obra de arte, que ese espectacular monumento, enferma tan desastrozamente que si no se atiende como a un enfermo en estado crítico, ya sí lo veremos morir, de la manera más triste jamás imaginada por persona alguna.

Ello quiere decir que si no se le pone atención rápidamente, con lo que nos vamos a encontrar muy próximamente, será con una decoración impresionantemente deprimente, contraria a la maravillosa pieza que el exquisito escultor nos trajo a la ciudad, hace ya más de 30 años para nuestro disfrute y orgullo.

Ni la placa en la que se describe esta hermosa obra, se ve. Sus letras están descoloridas y ya no se entienden las palabras.

De manera un tanto indirecta, me he enterado que se han invertido algunos recursos para echarle colores y baños a otras esculturas que si bien, ayudan a su conservación y embellecimiento, creo que esos recursos deberían emplearse con mayor razón en figuras como esta, que muestran un desgaste y un abandono que no tiene justificación alguna.

Sé que en Medellín hay una Fundación que lleva el nombre del escultor y que hay algunos escultores que saben de conservación y restauración y que no son muy costosos.

Ojalá se pensara en ellos y en la misma, para tratar de salvar esta hermosa pieza, que da lustre no sólo a esa esquina, a esa avenida, a ese sector de nuestra Pereira querida, sino a nuestra tierra, la que tanto quiso en vida el maestro del Bolívar Desnudo y de El Cristo sin Cruz, que son monumentos envidiados por más de una ciudad no sólo de nuestra amada Colombia, sino del mundo entero.

Artículo publicado por Javier Rios en www.eldiario.com.co/lasartes

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