PAISAJE CULTURAL CAFETERO, PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD

Señala Lina María Zuluaga Giraldo (Arquitecto) en su tesis “Paisaje Cultural Cafetero” que en torno a la producción cafetera se generó toda una cultura, desde la ocupación del territorio, de grandes laderas de fuertes pendientes bañadas por gran cantidad de fuentes de agua, en medio de bosques tropicales, guaduales, cedros y nogales. El paisaje de montaña se modificó sustancialmente para dar paso a los cultivos de los colonos antioqueños, primero de maíz, fríjol y hortalizas y pastos para animales, a los cuales se les sumó después el café.

El paisaje existente a la llegada de los colonos y con la producción cafetera se modifica y la forma de ocupación define un modelo económico y social fundamentado en la ocupación de una gran extensión de territorio agrícola y urbano con unos polos de tensión como lo han sido sus capitales: Manizales, Pereira y Armenia.

El café es el protagonista. El cultivo, el beneficio y el comercio del grano en esta región han generado un modelo único en el mundo que se proyectan en su desarrollo social y económico.

El café se constituyó en el núcleo de la expansión del mercado interno, no tanto por lo que significaba la economía parcelaria en tanto que mercado para los productos agrícolas e industriales de consumo, sino porque creó, mediante el beneficio, y el comercio del grano, una red de consumidores urbanos, al tiempo que sustentó la constitución de una red de transporte, lo que naturalmente comportaba enormes efectos sobre la ampliación y diversificación del mercado.

Con el cultivo y comercialización del producto, se modificó sustancialmente el montañoso paisaje de la región, mediante el trazo de caminos y vías de comunicación. El menaje para el viaje, para el transporte del café que salía y las mercancías que entraban, la arriería, las mulas, luego el cable aéreo y el ferrocarril, después las vías que dan paso a carros y camiones llenaron el paisaje y la vida de la zona imprimiendo en ella una serie de cualidades que identifican el territorio.

El Paisaje cultural cafetero ocupa un lugar especial desde el punto de vista social, económico y cultural en nuestro país desde el siglo XIX hasta la actualidad. Se distingue como la región en la que se cultiva y produce el café pero también por su diversidad cultural y la peculiaridad de su formación histórica.

En el caso del Paisaje cultural Cafetero, la formación de este territorio toma importancia, cuando se entiende la importancia que el desarrollo de la caficultura ha tenido en la nacionalidad, la economía y la imagen del país en el exterior, y que es ésta la que ha originado las grandes transformaciones históricas de un determinado paisaje, pues el café ha articulado los elementos que existían en un territorio a su llegada y ha creado otros complementarios para el desarrollo de su actividad.

La UNESCO afirma que el Paisaje Cultural Cafetero de Colombia es un ejemplo excepcional de un paisaje cultural sostenible y productivo, que es único y representativo de una tradición símbolo para las zonas cafetaleras de todo el mundo – abarca seis paisajes agrícolas-, que incluyen 18 centros urbanos en las estribaciones de las cordilleras central y occidental de la Cordillera de los Andes en el oeste del país. El Paisaje Cultural Cafetero refleja una tradición centenaria del cultivo del café en pequeñas parcelas y la forma de cultivo que los agricultores han adaptado a las condiciones de montaña. Las zonas urbanas, principalmente situadas en las cimas relativamente planas de colinas por encima de los pendientes campos de café, se caracterizan por la arquitectura de la colonización antioqueña con la influencia española. Materiales de construcción fueron y siguen siendo en algunas áreas con caña, guadua, maderas finas de la región y en las paredes bahareque. La arquitectura de la zona se caracteriza por los balcones, los colores alegres combinados con blanco, corredores amplios con baranda de chambrana, pisos en madera.

Con la declaratoria se abre una oportunidad para el turismo regional. La noticia debe producir una reunión, esta semana, de todas las instituciones beneficiadas con el reconocimiento de la UNESCO para aprovechar internacionalmente la noticia y trazar una agenda de promoción y divulgación del Paisaje Cultural Cafetero de Colombia. La nueva región del PPC deberá ser reconocida en los nuevos planes o esquemas básicos de ordenamiento territorial y en los nuevos planes de desarrollo para la implementación de un estrategia de turismo regional sostenible.

El Paisaje Cultural Cafetero de Colombia-PCC fue declarado como Patrimonio Cultural de la Humanidad, durante la 35ª sesión del comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Se destacó su excepcionalidad fruto del esfuerzo de varias generaciones por cultivar un producto único en calidad, reconocido internacionalmente y que se convirtió en el centro de la vida económica, social y ambiental de la región, conformada por 47 municipios y 411 veredas de los departamentos de Caldas, Quindio, Risaralda y Valle del Cauca, donde se encuentran ubicadas cerca de 24 mil fincas cafeteras, en las que viven aproximadamente 80 mil personas.

El reconocimiento de la UNESCO se logró gracias al trabajo iniciado en el gobierno del expresidente Uribe, al impulso que le dio la exviceministra de cultura Martha Elena Bedoya, al esfuerzo de diferentes instituciones y actores de la región, incluyendo alcaldías, gobernaciones, Corporaciones Autónomas Regionales, universidades de la región, la Red Alma Mater y los Comités Departamentales de Cafeteros.
Nuria Sanz, jefa de la Unidad América Latina y el Caribe del Centro de Patrimonio Mundial, durante varios años acompañó a Colombia en este proceso y confirmó que “…El espesor histórico y la raigambre del proceso sociocultural del café no encuentran fácilmente comparación en el resto de los continentes… Se trata de un paisaje que no es testimonio, sino que es realidad, en producción, que combina la tradición y la investigación, sin olvidar procesos de alfabetización, sanidad, vivienda digna. El paisaje cultural cafetero de Colombia no es un escenario, es una institución que ha desarrollado en paralelo mejoras en la producción y en la calidad de vida de los productores. Una tradición que ha sabido hacer historia, con la conciencia de desarrollar un mejor producto cada día”.

El significado que se le reconoce internacionalmente a la región del Paisaje Cultural Cafetero es una oportunidad para que los departamentos le recuerden al gobierno nacional que el país entero tiene una deuda histórica con esta región que hizo posible el desarrollo de la economía nacional. Para los habitantes de la región, que han tenido un siglo difícil, la declaratoria de la UNESCO, abre la esperanza de un futuro mejor con una nueva fuente de ingresos alrededor del turismo.

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