PAISAJE CULTURAL CAFETERO

El Paisaje Cultural Cafetero de Colombia fue declarado patrimonio cultural de la humanidad durante la 35.ª sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Tecnología (Unesco), celebrada en París entre el 19 de junio y el 29 de junio de 2011. 
En Risaralda, 11 de 14 municipios del departamento están incluidos en el área declarada Paisaje Cultural Cafetero,  sin embargo, no parece ser este un tema de importancia y factor de desarrollo para el turismo y para la cultura departamental, oportunidad esta única, por el impacto que las áreas declaradas como Patrimonio de la humanidad han generado para el turismo internacional, una muestra más de la corta visión empresarial y de gestión que tienes los gobernantes de nuestro querido departamento.




Esta región, que incluye áreas de 47 municipios y 411 veredas de los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca, donde se encuentran ubicadas cerca de 24 000 fincas cafeteras, en las que vive una población estimada de 80 000 personas ha sido declarada Paisaje Cultural Cafetero patrimonio cultural de la humanidad, porque como dice Nuria Sanz, jefa de la Unidad América Latina y el Caribe del Centro de Patrimonio Mundial “El espesor histórico y la raigambre del proceso sociocultural del café no encuentran fácilmente comparación en el resto de los continentes”. Además, agregó: “El Paisaje Cultural Cafetero de Colombia no es un escenario: es una institución que ha desarrollado en paralelo mejoras en la producción y en la calidad de vida de los productores; una tradición que ha sabido hacer historia, con la conciencia de desarrollar un mejor producto cada día”.

Uno de los valores excepcionales evaluados por la Unesco, y que distingue al Paisaje Cultural Cafetero  de otros paisajes productivos —cafeteros y no cafeteros— del resto del mundo, es que la producción cafetera generó un modelo de acción colectiva de desarrollo de capital social único, representado en el gremio cafetero colombiano, creado en 1927 por los mismos productores con el fin de contar con una institución que los representara y velara por sus intereses.


Esta declaratoria ha sido el fruto de un profundo proceso de investigación y de socialización con la comunidad, que generó la documentación necesaria para seleccionar las zonas que hacen parte del Paisaje Cultural Cafetero, de acuerdo con sus valores universales excepcionales relacionados con el patrimonio cultural, material e inmaterial, y natural, y la definición de las características de integridad y autenticidad de las diferentes zonas que componen este bello rincón de la patria; ahora, nos toca esperar que por la desidia de nuestros dirigentes, la UNESCO no  determine que esta declaratoria se debe anular.

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