EL TRANVÍA, SU VÍA A LA FELICIDAD

Artículo publicado en www.eldiario.com.co

Por Mariana Diaz / abril 25 de 2010

El tranvía eléctrico de Pereira, era una empresa, propiedad de una compañía anónima de la ciudad de Medellín, su funcionamiento en la ciudad comenzó en 1926 mediante un contrato de 20 años con el Municipio, el 22 de agosto de 1927 se dio servicio al público, contaba con 40 obreros y con 9 carros movidos por la planta de la empresa que constaba de dos motores y dos turbinas que desarrollaban 450 kilovatios de fuerza.

La compañía de Transportes de Tranvías S.A. tuvo inconvenientes con algunos de los aparatos eléctricos que hacían mover el tranvía en el año 1937, así que llaman al técnico Hernando Velilla Tobón, reconocido en la empresa por su conocimiento y labor en este innovador transporte que en esa época fue auge en medios de transporte.

Llegó a Pereira para arreglar las fallas y se quedó, trabajó en el tranvía 15 años, allí se jubiló, política de la empresa para todos los trabajadores que cumplieran el tiempo estipulado.Su llegada a PereiraCuando lo llamaron para hacer los pertinentes arreglos al tranvía le ofrecieron un trabajo permanente, se tenía que desplazar de la capital de Antioquia hasta Pereira, con una estadía de tres meses “le dije a mi madre que tenía que venir a Pereira a reparar unos aparatos y ella no estaba de acuerdo, me dijo, no ha escuchado el refrán, que el que se va de Pereira a Pereira vuelve”, recuerda don Hernando, de cómo su señora madre predijo su eterna estadía en la ciudad de las puertas abiertas.

El tranvía de Pereira desapareció al igual que la jubilación. La circunstancia de que durante los primeros años fue un verdadero monopolio no permitió pensar en que había que ir adaptando la empresa a nuevas tecnologías, para hacerla más competitiva y necesaria a la época, de manera que esta evolución no se presentó, hasta que por extensión de la ciudad y la alta competencia del automóvil fue suprimido el tranvía y levantados sus rieles.

Luego de tener su tiempo de jubilación, debido a sus conocimientos en aparatos eléctricos y de seguridad, lo contrataron en el antiguo Seguro Social, cuando estaba en sus inicios y trabajó allí por 22 años. Se fue dando a conocer su trabajo en todas las clínicas y consultorios médicos de la ciudad, fue así como empezó su vida en Pereira, un pueblo que valora y aprecia por la oportunidad que le dio.

“Pereira es mi mamá”, afirmó Velilla, asegurando el gran cariño que le tiene a esta población, que él vio crecer y cambiar, avanzar en el tiempo mientras él continuaba recopilando en su memoria momentos y recuerdos de historia. Su vidaNació el 4 de octubre de 1907, y lleva viviendo en Pereira 37 años, estudió por correspondencia en escuelas internacionales, mecánica-electricista en el año 1928 y el resto de su conocimiento es empírico. Lo aprendió leyendo los manuales que venían con los diferentes aparatos electrónicos que él iba reparando.

Uno de los primeros radios que llegó a Colombia, lo compró con un amigo por 10 centavos. “En ese tiempo no existía la corriente eléctrica, así que el radio venía con pilas, desbaratado y con unos planos, lo armamos y cuando empezaron los parlantes a sonar buscamos una estación y cogimos Radiobamba de Ecuador, y mi casa se llenó de gente con esta maravilla”, contó don Hernando de los acercamientos y cómo iba adquiriendo el aprendizaje, haciéndolo por ensayo y error, comprando varios de estos radios se pudo hacer “una cantidad de pesos”, porque las personas no eran capaces de armarlo.

El avance se fue notando cuando llegó la corriente eléctrica y empezaron a llegar las vitrolas y los amplificadores, era la primera vez que tenían contacto con elementos de este tipo, que funcionaban con electricidad.

Dicen que desarmando y volviendo a armar es como se crean grandes obras y grandes aprendizajes, así le sucedió a don Hernando, cuando empezó a trabajar con los equipamentos médicos, los cuales estaban almacenados por desuso o por daños y el con su curiosidad los revisaba y comparaba con los que estaban en buen estado, para luego arreglarlos.
Esta malicia le ayudó para darse a conocer en el gremio de la medicina como el mejor técnico en estos equipos, así mismo, en su paso por muchas empresas de la ciudad, al tiempo las universidades desplazaron el oficio empírico de don Hernando, por los profesionales en este tema que iban egresando.

Posteriormente determinó montar un taller y en compañía de su socio hacía visitas en los pueblos y llevaba al taller lo electrodomésticos o equipos médicos que necesitaban reparación, luego conoció a la que sería su futura esposa, Inés Montoya, quien tenía una hija, Dora Velilla y él la adoptó dándole todo lo que necesitaba, de ella tiene 6 nietos y 6 bisnietos.Piensan que ya no viveHernando Velilla vive con su nieta Gloria Velilla y su esposo José Gentil, quienes llevan 35 años viviendo con él, “es nuestro consentido”, dijeron con orgullo, “ellos me cuidan mucho, yo soy una reliquia”, expresó don Hernando.

Él, aún realiza arreglos de tensiómetros, centrífugas y demás equipos médicos. “Yo no siento absolutamente nada pero, sé que me tengo que ir para el otro lado pero no me quieren oír”, dijo entre risas de lo que considera que es tiempo suficiente y que está agradecido por todo lo que ha vivido, la plenitud que siente de su vida y de todos los sueños cumplidos.
En ese día a día va observando lo que pasa a su alrededor y viendo cómo cada segundo es una decisión, un ir o venir, un avanzar, o cómo algo tan simple nos puede detener o modificar la vida a una velocidad en un 100%, pero todo avanza y por un cambio nadie se puede detener, así es como ha vivido sus años Hernando Velilla, de quien muchas personas que lo conocieron, piensan que ya murió, pero para sorpresa de muchos pereiranos, don Hernando “está más vivo que siempre” e igual de sabio como ninguno.

Según él, la vida le ha dado la oportunidad de ver los grandes avances de la tecnología, lo que él considera una maravilla y de lo que asegura que vendrán muchas más cosas que espera poder ver.

Son tantos los recuerdos a pesar de ser tan poco el tiempo, cada segundo es un detalle distinto de la vida y un avance maravilloso para quien la valora, y si hablamos de valorar, me estoy refiriendo a las cosas mínimas que para muchos no son nada pero para Hernando Velilla Tobón, significa todo.

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