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HOMENAJE A DON MARTÍN ABAD EN PEREIRA

Por Rubén Darío Franco Narváez

MARTÍN ALONSO ABAD ABAD, recibe el homenaje del eje cafetero en la XVIII CRUZADA DE ARTISTAS.

abad

En un hermoso paraje del corregimiento de la Florida  en Pereira- Risarada- Colombia, a 1.870 metros sobre el nivel  del mar, donde el frío congela las ideas;  en soledad humana, acompañado de una variada belleza de fauna y flora; llenando sus oídos con: el trino de los pájaros, el croar de las ranas, el dulce sonido de las aguas y el  lene golpear del viento sobre las húmedas ramas, un artista de mediana estatura,  de luenga barba, sombrero verde, bastón de guadua, camiseta blanca, overol de dril, ojos exploradores, próximo a los 75 años de edad, levanta sus manos al infinito para proclamar su amada LIBERTAD.

Martín Alonso Abad Abad es, definitivamente, un ermitaño alegre que, con su abundante producción artística, le sonríe a la vida desde un frondoso bosque pereirano.

El jueves 17 de julio de 2014, en la XVIII CRUZADA DE ARTISTAS DEL EJE CAFETERO, se le tributa un cálido homenaje a Martín Abad por ser pionero en arte del reciclaje, utilizando para sus bien concebidas obras: cartones, trozos de árboles, hojas, flores, alambres, madera, láminas, palos, piedrecillas, barro virgen, yeso, ladrillos, cera de abejas, metales, machetes mohosos, llaves, plásticos, mariposas, frutas disecadas  y desechos arrimados por la corriente de río. Es conocida la escultura  “El Argonauta” en metal, construida, según su concepción, para viajar a espacios siderales.

Su primo, el escritor Héctor Abad Faciolince, para esta ocasión a solicitud de la embajadora de la cultura Martha Lucía Eastman Vélez, define al artista de la siguiente forma: “Martín Alonso Abad Abad, mi primo, era un excéntrico en la familia, un excéntrico en Jericó, un excéntrico en Pereira y un excéntrico en toda la sociedad. Y para nuestra dicha lo sigue siendo. Cuando todo el mundo quiere ser común y corriente, del montón, e inclinarse hacia el centro de la campana de Gauss, Martín Alonso optó por los lados, por la marginalidad. Dulce y hippy al mismo tiempo, lo caracterizan la calidez, el cariño y la soledad. Felizmente raro en su retiro de eremita, deliciosamente costumbrista y extraño en su escritura, y original y nuevo en su ejercicio escultórico de “arte póvera” colombiana, Martín Alonso es un artista integral. Original, indomable e imposible de asimilar, Martín Alonso en todas las cosas de su vida ha optado por lo más extraordinario y lo más difícil: la libertad.”

Recuerdo que en el famoso concurso Nacional de Novela Ciudad Pereira,  hasta el tercero, se lo habían llevado los foráneos. Pero llegó la oportunidad para uno de los nuestros. El excéntrico Martín Alonso Abad Abad participó y ganó el IV Concurso con un libro muy divertido “Cloclí, coclí, el que lo vi lo vi”, lógicamente con el visto bueno del intelectual Miguel Álvarez de los Ríos que convenció, también, a Fernando Charry Lara; ambos oficiaron como jurado  en esa versión de 1987. Una obra chistosa que da fórmulas de las abuelas para combatir enfermedades, recetas de cocina,  el transcurrir familiar en Jericó, las Navidades pasadas por dulces de todas las clases, incluyendo “el dulce Jesús Mío”.

Martín llegó a los nueve años de edad a Pereira, le faltaron días para graduarse de arquitecto, pero prefirió dedicarse al arte, a la contemplación y al disfrute de la libertad en la soledad.

Al recibir el homenaje en la XVIII CRUZADA DE ARTISTAS DEL EJE CAFETERO, Martín Alonso Abad Abad, dice que su único mérito es el de amar a Pereira como a su propia vida, al arte como la razón de su existencia y estimar  a los pereiranos como sus verdaderos hermanos.